Se sentía perdido,
vagando sin rumbo llego a aquel templo, nunca había llegado a creer
en ningún dios, pero ante situaciones limites, quizás encontrase
las soluciones al otro lado. Antes de entrar guardo la petaca de
whisky en su chaqueta, se santiguo como le habían enseñado y se
dirigió hacia el altar , para colocarse en uno de los bancos donde
se arrodillo, y entrecruzando los dedos, cerro los ojos para recitar
aquellas oraciones que de pequeño su bisabuela le había enseñado.
- Jehova, Yavhe, Ala.. Vosotros llamados creadores.... ¿Por qué nos habéis abandonado? ¿Qué os hicimos? ¿ No derramamos toda la sangre necesaria en vuestras guerras santas del medievo? ¿No sufrimos la ignorancia durante tantos años por vuestro dogmatismo? ¿No redimimos ya suficiente nuestros pecados o aquella imagen de dioses bondadosos que nos vendieron también era mentira? ¿Donde cojones se supone que está tu reino, el vaticano, suiza las élites financieras?
- Si nos creasteis a imagen y semejanza de vosotros, ¿ Por qué sigue habiendo odio hacia el diferente? ¿Por que permitís este sistema que nos putea y nos conduce a la miseria? ¿Por qué buscáis la salvación del hombre y abandonáis a la mujer a su suerte, siempre supeditada al hombre según los valores que en vuestros templos se imponen? ¿Por que condenáis el amor entre semejantes y entre personas del mismo sexo mientras vuestros curas violan a niños, o vuestros fervientes creyentes maltratan a vuestras devotas? ¿Por qué os equivocáis siempre de país con las desgracias naturales? ¿Por qué seguís permitiendo la injusticia, la pobreza, las violaciones, las guerras, las muertes en vuestro nombre?
Tembloroso y enfurecido,
cogió de nuevo la petaca de whisky para darle un largo pero pausado
trago, se levanto y camino hacia el altar, y mirando a aquellos
símbolos que no tenían ningún valor siguió blasfemando
- Siempre me dijeron que no era digno de que entrarais en mi casa, pero que con una palabra vuestra bastaría para salvarme, pues bien;-escupió en el suelo de aquel templo- no quiero vuestras palabras de redención, no quiero vuestra salvación, no quiero vuestras obras de caridad. Prefiero la redención que te da esa persona amada o esa amistad pura en un abrazo mientras acaricia tu pelo diciéndote que no pasa nada que te perdona. Prefiero la salvación que te da el abrazo de tu madre, o el puchero de tu abuela. Ansió mas la solidaridad que se da entre iguales que la caridad que se da entre clases perpetuando este sistema esclavista.
Señalo al altar y
enfurecido de rabia bramo al cielo
- Yo os maldigo si es que existís deidades, no.. no os maldigo.. como dijo Nietzche, Dios ha muerto, Dios sigue muerto, nosotros lo hemos matado, y añadiré yo, no hemos podido hacer mejor cosa
Se giró y se dirigió
marchándose de aquel templo, apurando la petaca, y los que allí
estaban rezando aterrorizados escuchaban como aquella persona que no
se sabia bien de donde había salido tarareaba: “ Voy a abandonar
tu templo para irme a la guerrilla de nuestro señor Lucifer..”
